¿Es necesario bañar al gato?

Todo el que empieza a convivir por primera vez con un gato se hace esta pregunta. Y es que, como siempre pasa, tendemos a pensar en el gato como un perro pequeño. Sin embargo, una de las muchas ventajas que tienen estos animales es precisamente lo limpios que son.

Los gatos presentan un comportamiento de aseo exquisito. Por un lado, realizan el denominado acicalamiento, que sirve para mantener la higiene, eliminar olores desagradables y conservar el pelaje en buenas condiciones para que pueda realizar su función de termorregulación. Para ello emplean su lengua, que está repleta de papilas cónicas y actúan a modo de las cerdas de un cepillo, así como sus patas para poder llegar a zonas de su cuerpo inalcanzables de otra manera.

Por otro lado, podemos observar en los gatos el denominado allogrooming o acicalado social. Esta conducta consiste en un acicalamiento recíproco entre dos individuos durante un encuentro. Habitualmente se entiende que este tipo de comportamiento aparece entre gatos que presentan un vínculo estrecho, estén emparentados o no. Sin embargo, se debe interpretar con cautela, pues en ocasiones se puede considerar como una señal de dominancia.

Los gatos blancos y la sordera

Comúnmente se dice que los gatos blancos son sordos, pero ¿realmente es cierto? La relación entre este precioso color y la falta de audición podemos conocerla gracias a la genética. El pelaje blanco en los gatos puede producirse debido a cuatro tipos de genes:

  • El gen K, produce gatos albinos con ojos azules.
  • El gen C, produce gatos albinos con ojos rojos.
  • El gen S, produce gatos parcialmente blancos.
  • El gen W, produce gatos totalmente blancos.

El gen W es dominante y, por ello, camufla completamente el verdadero color que el gato podría expresar. El color blanco que comentamos se debe a la ausencia de melanocitos, que son las células encargadas de producir el pigmento melanina y, en consecuencia, los animales que presenten este pelaje serán más sensibles a la luz solar.

Respecto a la sordera, esta se debe a que el gen W impide el desarrollo normal de los cilios del órgano de Corti del oído interno. Sin los cilios, los sonidos no se transforman en señales eléctricas que puedan ser transportadas al cerebro para ser interpretadas, por lo que no podrá escuchar. Como vemos, todo está relacionado con este gen dominante W, siendo tal la influencia que si el gato blanco presenta heterocromía (un ojo de cada color), probablemente solo padezca sordera del mismo lado donde se sitúa el ojo de color azul.

Sin embargo, esto no es algo novedoso, pues ya en 1859 Charles Darwin apuntaba en su libro El Origen de las Especies que “los gatos blancos de ojos azules generalmente son sordos”. Esta afirmación fue confirmada años después por multitud de estudios que resaltan que entre el 56-90% de los gatos blancos con ojos azules padecen sordera en uno o ambos oídos.

Llegados a este punto, podemos pensar que cómo podemos saber si nuestro gato es sordo. Detectar la sordera en los gatos es complicado, ya que son animales que se adaptan rápidamente y potencian otros sentidos como el tacto, para poder captar el sonido mediante las vibraciones. Además, los gatos sordos suelen asustarse con mayor frecuencia cuando alguien se les acerca, maúllan más fuerte y, en ocasiones, se tambalean al andar, pues su equilibrio se ve afectado también. Por ello, para poder determinar la sordera de una forma más eficaz tenemos el test BAER (cuyas siglas en inglés significan respuestas evocadas auditivas del tronco cerebral). Este consiste en visualizar la reacción del cerebro ante el sonido, por lo que, si el animal no puede oír, no habrá respuesta.

Para finalizar, añadir que los gatos blancos son vistos por muchas culturas como símbolo de buena suerte, e incluso más si solo uno de los ojos es de color azul.

Cómo transportar a tu gato sin estrés

El transporte supone un gran estrés para nuestros gatos, pues son animales territoriales y, como tal, no les gusta salir de su ambiente. Sin embargo, si tenemos en cuenta algunos consejos podemos hacerles este trance mucho más llevadero.

En primer lugar, debemos contar con un buen transportín con las siguientes características:

  • De plástico rígido, que les permite un mayor control del espacio en el que se encuentran y no se doblarán como sucede con los de tela.
  • Desmontable por la parte superior, de esta manera resultará más sencillo sacarlos en caso de que no quieran salir.
  • Con aberturas que permitan al gato ver el exterior, aunque también podrá mantenerse escondido si lo desea.

Por otro lado, podemos colocar una manta en el interior para que se sientan más cómodos e impregnarla con feromonas felinas (Feliway®) o valeriana (Pet Remedy®), de esta manera se relajarán y la experiencia resultará mucho más positiva.

Además, es muy importante que el gato tenga acceso siempre al transportín, ya sea como cama o simplemente como parte de su ambiente, pues de esta manera no lo asociará con el traslado.

Finalmente, añadir que cuando llevemos a nuestro gato al veterinario podemos emplear una manta para cubrir el transportín durante el tiempo de espera antes de pasar a la consulta, sobre todo si se trata de una sala de espera compartida con perros.

Si seguimos todas estas sugerencias el transporte de tu minino será mucho menos estresante y las visitas al veterinario resultarán más fáciles para todos.

Hierba de Gato y Catnip

Existe una gran confusión sobre la hierba de gato, pues es el nombre común que reciben dos plantas con efectos muy diferentes en nuestros compañeros felinos.

Por un lado, tenemos la hierba de gato como tal, que son semillas de Dactylis glomerata, cebada, avena o incluso trigo. Las solemos encontrar en los comercios en forma de macetas o en pequeñas bandejas con sustrato que al regarse germinan en cuestión de unos días. Esta planta sirve como purgante natural y ayuda al gato a eliminar las pequeñas bolas de pelo que puedan formarse en su intestino.

Por otro lado, tenemos la también denominada hierba gatera, menta gatuna, albahaca de gatos, nébeda o catnip (este último término es el que nos gusta emplear para evitar confusiones y su nombre científico es Nepeta cataria). El olor a menta que desprende la planta es lo que atrae a los gatos, y son sus aceites aromáticos que contienen nepetalactona los que tienen el efecto estimulante que les hace olfatear, mordisquear, restregarse y rodar sobre sí mismos. Sin embargo, no a todos los gatos les afecta por igual, pasando prácticamente desapercibida por algunos (hasta un tercio de los gatos) y volviendo muy juguetones a otros. Estas diferentes respuestas dependen de factores ambientales y de la genética de cada animal.

De igual modo, tanto la hierba de gato como el catnip suponen un buen enriquecimiento ambiental, pues estimulan conductas naturales de los gatos. El uso de la primera puede evitar intoxicaciones con plantas de decoración del hogar que sean venenosas para ellos. Y el empleo del catnip abre un gran abanico de posibilidades de juego con nuestros mininos, ya que podemos introducir sus hojas secas en pelotas o peluches, espolvorearlas sobre superficies de juego como mantas, alfombras, rascadores… o incluso dejar volar nuestra imaginación y hacerles juguetes hechos a mano.

Enriquecimiento ambiental felino

El enriquecimiento ambiental consiste en la utilización de estímulos para aumentar el control del animal sobre el ambiente en el que se encuentra y favorecer los comportamientos propios de su especie. Asimismo, supone un desafío cognitivo que hace posible la mejora en la calidad de vida del gato.

Las estrategias que podemos emplear para lograr un buen enriquecimiento ambiental son muy diversas:

  • Espacio físico: es muy importante que los gatos tengan, además de las áreas de alimentación, eliminación y descanso, sitios elevados a los que poder subirse. Éstas pueden ser desde simples estanterías despejadas hasta postes para trepar, pero deben estar hechos de materiales que le resulten atractivos al gato como madera, felpa, esparto, etc.

  • Juguetes: lo ideal es que simulen situaciones de caza, pues la conducta depredadora es innata en el gato. De este modo, podemos emplear palitos con plumas colgando de un hilo, muñecos de ratones, pelotas de goma, etc.

  • Rascadores: son indispensables para que el gato pueda realizar el marcaje con las uñas. Existen en el mercado muchos tipos de rascadores: de cartón, de esparto, felpudos y árboles rascadores.

  • Alimentación: debe ser ad libitum, es decir, que el gato disponga de ella cuando quiera. Sin embargo, en la naturaleza tienen que cazar el alimento, por lo que podemos emplear algunos materiales para simularlo como hueveras, cajas o pelotas con agujeros.

  • Agua: podemos colocar cuencos con agua en distintos puntos de la casa, así como emplear fuentes, que tienen un movimiento constante del agua y les atrae bastante.

  • Estimulación sensorial: puede ser visual u olfativa. La primera puede ser tan simple como que el gato disponga de una ventana a través de la que pueda observar. En cuanto a los estímulos olfativos, destaca el uso de hierbas como la denominada hierba gatera o catnip (Nepeta cataria) o la valeriana, así como el empleo de feromona facial felina (F3).

  • Enriquecimiento social: la presencia de otro compañero felino (o de otra especie) puede incrementar el juego y disminuir considerablemente el aburrimiento. Sin embargo, debemos tener en cuenta que ambos individuos sean compatibles pues, de no serlo, puede suponer un estrés constante para el animal.

Si llevamos a cabo la mayoría de estas pautas, la calidad de vida de nuestros amigos felinos será mucho mejor y los veremos más felices.

La enfermedad del arañazo del gato.

Esta patología, de muy baja frecuencia tanto en personas como en gatos, es causada por una infección con Bartonella henselae y se transmite mediante el arañazo o la mordedura de un gato a un humano. A su vez, el gato se contagia con esta bacteria por medio de la pulga.

Los síntomas que puede sufrir el gato son muy variables: fiebre, uveítis, linfadenopatía (inflamación de los ganglios linfáticos), endocarditis, miocarditis, hiperglobulinemia y osteomielitis.

En humanos, sin embargo, puede pasar desapercibida como una simple fiebre de origen desconocido. Aunque también puede producir linfadenopatía en los ganglios cercanos a la zona del arañazo o mordedura, dolor de cabeza, fatiga, dolor muscular y de garganta, visión borrosa y ampollas en el sitio de la lesión.

Las personas con un sistema inmune adecuado no deben experimentar problemas serios. Por el contrario, aquellas que padezcan alguna enfermedad que haga que presenten una baja inmunidad (como VIH) deberán tener más cuidado y llevar a cabo medidas de prevención muy simples como realizar una correcta desparasitación a su gato y lavarse las manos con agua y jabón después de jugar con éste.

Alergia a los gatos

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Al contrario de los que muchas personas piensan, la alergia a los gatos no la produce el pelo de estos animales, sino una proteína presente en su piel. Concretamente, es la proteína Fel d 1, la cual se dispersa por el ambiente mediante la caspa, y cuando los gatos se acicalan la esparcen por todo su cuerpo.

Es muy importante comprender que no es el gato el que produce la alergia como tal, sino que somos nosotros los que somos alérgicos a su caspa, por lo que es nuestro deber ponerle freno a la alergia y no abandonar al animal. Los síntomas que produce son por todos conocidos, destacando: los estornudos, la tos, los picores, el enrojecimiento, la congestión y la secreción nasal. Éstos pueden resultar muy molestos, pero con unas simples medidas de prevención e higiene que detallamos a continuación resultará más sencillo soportarlos.

– Emplear productos que frenan la alergia y/o disminuyen sus síntomas.
– Usar productos que reduzcan la carga alergénica ambiental (como Vetriderm®).
– Realizar baños y cepillados al gato de manera frecuente.
– Limpiar con aspiradora, sobre todo en las zonas donde se pueda acumular la caspa, como alfombras.
– Usar mascarilla para limpiar el polvo.
– Evitar que el gato esté en las zonas donde la persona alérgica pasa más tiempo.

Además, destacar que existen las denominadas vacunas hiposensibilizantes que consisten en la administración de pequeñas cantidades del alérgeno, que se van aumentando hasta llegar a una dosis máxima que se emplea durante todo el tratamiento, y finalmente pueden acabar del todo con la alergia.

Por último, recordar que numerosos estudios confirman que las personas que conviven con gatos desde pequeñas presentan un riesgo menor de desarrollar alergia a ellos en el futuro. Por lo que si quieres que tu hijo no padezca esta alteración, ¡haz que crezca junto a un gato!

La desungulación

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La oniquectomía o desungulación consiste en la extirpación de las falanges distales de ambos miembros anteriores, es decir, el extremo de los dedos de las patas delanteras (un total de 10 huesos). Resulta una cirugía muy dolorosa para el gato con un riesgo muy elevado de complicaciones postoperatorias, así como de alteraciones del comportamiento debido a la ansiedad que produce.

Esta operación impide al gato llevar a cabo una vida normal, puesto que no pueden caminar correctamente, rascarse, arañar (que es un comportamiento propio del gato que le permite relajarse), etc. Incluso pueden aparecer cambios en la “personalidad, como volverse más miedosos. Por tanto, se considera una mutilación innecesaria.

Si quieres que tu gato aprenda dónde puede rascar, deberás realizar una serie de trucos como: acostumbrarle desde pequeño al uso del rascador, echar hierba gatera (Nepeta cataria) sobre éste, colocarlo correctamente… Incluso puedes usar líquidos repelentes o colocar una simple piel de naranja o limón sobre la superficie que suele arañar el gato, pues el olor a cítrico les desagrada bastante.

Sin embargo, si no consigues evitar que tu minino deje de arañar, otra opción es cortarle las uñas regularmente o ponerle fundas de goma en éstas. Pero en todo momento debemos comprender la naturaleza del gato y permitirle que se comporte como el felino que es.

Si quieres saber más sobre este tema, te recomendamos el post de nuestros compañeros del blog FilmoVet sobre el documental The Paw Project para concienciar a la población.

Desmontando el mito de la toxoplasmosis

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La toxoplasmosis es una enfermedad producida por un parásito denominado Toxoplasma gondii, el cual puede infectar a la mayoría de especies de sangre caliente, entre las que se incluye el ser humano. De hecho, alrededor del 30-40% de la población mundial presenta esta enfermedad.

A pesar de su elevada frecuencia, provoca una sintomatología similar a la de la gripe en personas inmunocompetentes, es decir, aquellas que presentan un sistema inmunológico normal. Sin embargo, en personas inmunodeprimidas (en tratamiento por quimioterapia, medicamentos inmunosupresores, enfermos de SIDA, etc.) puede cursar con alteraciones cardíacas, pulmonares y neurológicas.

Por otro lado, en mujeres embarazadas seronegativas (que no hayan sido expuestas previamente al parásito), puede provocar abortos, malformaciones y graves secuelas neurológicas. En cambio, si la mujer embarazada es seropositiva, el feto estará fuera de peligro, pues la inmunidad de la madre le protege.

Esta enfermedad es bastante infrecuente en el gato, pero en ocasiones puede provocar fiebre, miositis y uveítis en animales sanos y cuadros un poco más severos en gatitos e inmunodeprimidos. Aunque el gato es el hospedador definitivo en el ciclo de este parásito, numerosas evidencias científicas demuestran que es altamente improbable el contagio de la toxoplasmosis por contacto con las heces de un gato infectado pues, para que esto suceda, los ooquistes de T. gondii deben esporular, y esto ocurre 1-5 días después de la deposición de las heces.

Entonces, ¿cómo se infectan las personas de toxoplasmosis? Pues de múltiples maneras que no tienen nada que ver con los gatos, como puede ser: ingiriendo carne poco cocinada, leche cruda, verduras no lavadas correctamente, agua contaminada… Por lo que para evitarlo, es tan sencillo como controlar todo lo citado anteriormente, además de seguir unas normas básicas de higiene.

Por lo tanto, a pesar de lo que muchos médicos aconsejan (sin pretender ofender a nadie), no tiene ningún tipo de justificación el abandono de un miembro de nuestra familia por la llegada de otro.

Enfermedades reproductivas en gatas

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Entre las patologías reproductivas más importantes en las gatas se encuentran las de la mama, y la más frecuente es la aparición de masas. Sin embargo, es importante diferenciar la naturaleza de estos procesos, diferenciando entre patologías benignas sencillas de tratar, de las que son de alta malignidad y gravedad.

La patología benigna más frecuente en la gata es conocida como fibroadenomatosis mamaria felina y es un proceso característico en gatas jóvenes. Consiste en una aumento de una o varias mamas asociado a una hipersensibilidad del tejido mamario a una hormona llamada progesterona que se libera en el organismo en determinados momentos del ciclo sexual de la gata y durante la gestación. Por ello, se suele dar de forma espontánea en gatas tras su primer/segundo celo o durante la primera gestación cuando suben de forma natural los niveles internos de esta hormona. Sin embargo, también se puede producir de forma inducida por la administración de sustancias químicas que se administran en el veterinario para evitar el celo, las cuales suelen ser productos sintéticos similares a la progesterona. Esta patología suele ser de fácil tratamiento por el veterinario con una sustancia denominada aglepristone y siempre es recomendada la castración en gatas que hayan sufrido este proceso, para evitar su futura aparición.

Por otro lado, en gatas viejas las masas que aparecen en mama suelen ser tumores de mama. Se debe tener en cuenta que estos tumores son la tercera neoplasia más frecuente en la gata con una incidencia del 17%. Suelen aparecer en gatas de 10-12 años de edad, normalmente no castradas. Debido a que se sospecha que su aparición está asociada a la presencia de hormonas sexuales, la castración temprana de estos animales, entre el primer y segundo celo, disminuye bastante el riesgo de que aparezcan a lo largo de la vida del animal. Desgraciadamente, a diferencia de la perra donde solo el 50% de los tumores de mama son malignos, en la gata esta malignidad aumenta hasta un 90-95%, siendo la mayoría adenocarcinomas. Por ello, debemos explorar a nuestras gatas para detectarlos de forma temprana y plantearnos el quitarlos mediante cirugía, ya que la supervivencia del animal depende principalmente de factores como el tamaño de la masa (menor de 3 cm) y de si las células tumorales se han expandido a ganglios linfáticos y otros órganos como pulmones y huesos.

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