La desungulación

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La oniquectomía o desungulación consiste en la extirpación de las falanges distales de ambos miembros anteriores, es decir, el extremo de los dedos de las patas delanteras (un total de 10 huesos). Resulta una cirugía muy dolorosa para el gato con un riesgo muy elevado de complicaciones postoperatorias, así como de alteraciones del comportamiento debido a la ansiedad que produce.

Esta operación impide al gato llevar a cabo una vida normal, puesto que no pueden caminar correctamente, rascarse, arañar (que es un comportamiento propio del gato que le permite relajarse), etc. Incluso pueden aparecer cambios en la “personalidad, como volverse más miedosos. Por tanto, se considera una mutilación innecesaria.

Si quieres que tu gato aprenda dónde puede rascar, deberás realizar una serie de trucos como: acostumbrarle desde pequeño al uso del rascador, echar hierba gatera (Nepeta cataria) sobre éste, colocarlo correctamente… Incluso puedes usar líquidos repelentes o colocar una simple piel de naranja o limón sobre la superficie que suele arañar el gato, pues el olor a cítrico les desagrada bastante.

Sin embargo, si no consigues evitar que tu minino deje de arañar, otra opción es cortarle las uñas regularmente o ponerle fundas de goma en éstas. Pero en todo momento debemos comprender la naturaleza del gato y permitirle que se comporte como el felino que es.

Si quieres saber más sobre este tema, te recomendamos el post de nuestros compañeros del blog FilmoVet sobre el documental The Paw Project para concienciar a la población.

Desmontando el mito de la toxoplasmosis

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La toxoplasmosis es una enfermedad producida por un parásito denominado Toxoplasma gondii, el cual puede infectar a la mayoría de especies de sangre caliente, entre las que se incluye el ser humano. De hecho, alrededor del 30-40% de la población mundial presenta esta enfermedad.

A pesar de su elevada frecuencia, provoca una sintomatología similar a la de la gripe en personas inmunocompetentes, es decir, aquellas que presentan un sistema inmunológico normal. Sin embargo, en personas inmunodeprimidas (en tratamiento por quimioterapia, medicamentos inmunosupresores, enfermos de SIDA, etc.) puede cursar con alteraciones cardíacas, pulmonares y neurológicas.

Por otro lado, en mujeres embarazadas seronegativas (que no hayan sido expuestas previamente al parásito), puede provocar abortos, malformaciones y graves secuelas neurológicas. En cambio, si la mujer embarazada es seropositiva, el feto estará fuera de peligro, pues la inmunidad de la madre le protege.

Esta enfermedad es bastante infrecuente en el gato, pero en ocasiones puede provocar fiebre, miositis y uveítis en animales sanos y cuadros un poco más severos en gatitos e inmunodeprimidos. Aunque el gato es el hospedador definitivo en el ciclo de este parásito, numerosas evidencias científicas demuestran que es altamente improbable el contagio de la toxoplasmosis por contacto con las heces de un gato infectado pues, para que esto suceda, los ooquistes de T. gondii deben esporular, y esto ocurre 1-5 días después de la deposición de las heces.

Entonces, ¿cómo se infectan las personas de toxoplasmosis? Pues de múltiples maneras que no tienen nada que ver con los gatos, como puede ser: ingiriendo carne poco cocinada, leche cruda, verduras no lavadas correctamente, agua contaminada… Por lo que para evitarlo, es tan sencillo como controlar todo lo citado anteriormente, además de seguir unas normas básicas de higiene.

Por lo tanto, a pesar de lo que muchos médicos aconsejan (sin pretender ofender a nadie), no tiene ningún tipo de justificación el abandono de un miembro de nuestra familia por la llegada de otro.

Enfermedades reproductivas en gatas

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Entre las patologías reproductivas más importantes en las gatas se encuentran las de la mama, y la más frecuente es la aparición de masas. Sin embargo, es importante diferenciar la naturaleza de estos procesos, diferenciando entre patologías benignas sencillas de tratar, de las que son de alta malignidad y gravedad.

La patología benigna más frecuente en la gata es conocida como fibroadenomatosis mamaria felina y es un proceso característico en gatas jóvenes. Consiste en una aumento de una o varias mamas asociado a una hipersensibilidad del tejido mamario a una hormona llamada progesterona que se libera en el organismo en determinados momentos del ciclo sexual de la gata y durante la gestación. Por ello, se suele dar de forma espontánea en gatas tras su primer/segundo celo o durante la primera gestación cuando suben de forma natural los niveles internos de esta hormona. Sin embargo, también se puede producir de forma inducida por la administración de sustancias químicas que se administran en el veterinario para evitar el celo, las cuales suelen ser productos sintéticos similares a la progesterona. Esta patología suele ser de fácil tratamiento por el veterinario con una sustancia denominada aglepristone y siempre es recomendada la castración en gatas que hayan sufrido este proceso, para evitar su futura aparición.

Por otro lado, en gatas viejas las masas que aparecen en mama suelen ser tumores de mama. Se debe tener en cuenta que estos tumores son la tercera neoplasia más frecuente en la gata con una incidencia del 17%. Suelen aparecer en gatas de 10-12 años de edad, normalmente no castradas. Debido a que se sospecha que su aparición está asociada a la presencia de hormonas sexuales, la castración temprana de estos animales, entre el primer y segundo celo, disminuye bastante el riesgo de que aparezcan a lo largo de la vida del animal. Desgraciadamente, a diferencia de la perra donde solo el 50% de los tumores de mama son malignos, en la gata esta malignidad aumenta hasta un 90-95%, siendo la mayoría adenocarcinomas. Por ello, debemos explorar a nuestras gatas para detectarlos de forma temprana y plantearnos el quitarlos mediante cirugía, ya que la supervivencia del animal depende principalmente de factores como el tamaño de la masa (menor de 3 cm) y de si las células tumorales se han expandido a ganglios linfáticos y otros órganos como pulmones y huesos.

Los Cat-Cafés

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Los cafés de gatos son locales en los que puedes degustar un rico café a la vez que te deleitas en compañía de algunos gatos.

La idea surgió en Taiwán en 1998 y poco a poco fue cogiendo fama, sobre todo entre los turistas japoneses que, al tener prohibida la tenencia de mascotas en apartamentos residenciales, vieron en ésta una forma de poder disfrutar de la presencia de animales. Y fue en 2004 cuando se inauguró el primer café de gatos en Osaka, iniciando con ello una moda que asciende hasta 39 cafés de gatos solo en la ciudad de Tokio.

En la actualidad, ya cuentan con este tipo de cafeterías tan particulares ciudades europeas como Viena, París, Turín, Tampere y Madrid. Y es precisamente del cat café de esta última ciudad del que os queremos hablar: La Gatoteca. El pasado 20 de febrero (día internacional del gato, por cierto), fuimos a visitarlo y quedamos prendados de aquel maravilloso lugar. No funciona exactamente como un café de gatos, más bien invierten el concepto. En realidad es un local o refugio de gatos al que puedes ir a jugar con ellos y, el ticket de entrada incluye un café. Si te enamoras de algún minino, puedes adoptarlo, de esta manera, quedará un hueco para ayudar a otro gato.

Lo que más nos gustó de este particular lugar fue que el bienestar felino está presente en todo momento. Las instalaciones cuentan con un enriquecimiento ambiental exquisito y tienen un aforo limitado, tanto para los gatos que pueden vivir allí, como para las personas que pueden ir a visitarlo.

Desde luego, ¡es una visita recomendadísima para todos los amantes de los gatos!

http://lagatoteca.es/la-gatoteca/

Hipertiroidismo felino

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El hipertiroidismo es la enfermedad endocrina más común en los gatos y consiste en una secreción excesiva y descontrolada de T4 (Tiroxina) y T3 (Triyodotironina) por parte de la glándula tiroides.

La mayoría de los casos de esta patología aparecen en gatos mayores de 10 años, por tanto, podemos afirmar que se trata de un trastorno típico de animales geriátricos.

Los síntomas más comunes que presentan estos animales son: pérdida de peso, polifagia (come más de lo normal), vómito, poliuria/polidipsia (orina/bebe más de lo normal) e hiperactividad. Además presentarán las glándulas tiroides engrandecidas, las cuales se encuentran a ambos lados de la tráquea, por lo que podremos palparlas fácilmente a este nivel.

En cuanto al tratamiento, tendremos dos opciones:

  • Tratamientos crónicos: como el empleo de tioureas, que son fármacos que bloquean la síntesis de hormonas tiroideas; o el uso de dietas comerciales restringidas en yodo para normalizar los niveles de T4.
  • Tratamientos definitivos: como la tiroidectomía, que consiste en la extirpación total o parcial de la glándula tiroides; o el empleo de yodo radiactivo.

El pronóstico de la enfermedad dependerá de diversos factores, empeorando cuanto mayor sea el gato y con la presencia de otras patologías, sobre todo de tipo renal.

Finalmente, añadir que es conveniente la realización de analíticas periódicas, así como el empleo de una correcta alimentación en aquellos gatos que superen los 10 años de edad, para así poder detectar y controlar lo antes posible la aparición del hipertiroidismo.

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