Cómo ven los gatos

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Los gatos son depredadores y, como tal, presentan una visión especial. Sus ojos se encuentran en posición frontal, lo que les dota de una visión binocular de unos 130º, frente a los 83º del perro. De esta manera, presentan un campo visual de  287º, mientras que no es más que de 180º en el hombre.

Sin embargo, aunque  tienen una relativa miopía (de hasta 2 y 3 dioptrías en cada ojo), presentan una elevadísima sensibilidad a los movimientos. Esto último es debido a que  en su retina poseen mayor cantidad de bastones (células especializadas en el movimiento) que de conos (celulas especializadas en el color).

En cuanto a los colores en los que ve el gato, los especialistas apuntan a que se trata solo del verde, el marrón y el gris, aunque parte del espectro verde puede resultarles indistinguible del blanco. Por ello, podemos afirmar que su visión es prácticamente dicromática.

Como curiosidad, señalar que, a pesar de que en teoría no pueden distinguir el rojo, ciertos estudios han revelado que algunos gatos se muestran muy sensibles a dicho color. Parece ser que, en presencia de un objeto rojo, el gato se muestra nervioso o incluso agresivo y que juegan con más intensidad y durante más tiempo con juguetes de este color que con los de otro.

Finalmente, cabe destacar la existencia de una estructura en el fondo de ojo del gato denominada “tapetum lucidum”, la cual se encarga de reflejar los rayos luminosos, mejorando la visión en condiciones de escasa luminosidad. Debido a esto los ojos de los gatos brillan en la oscuridad.

La hidroterapia también puede ser felina

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Todos hemos oído hablar alguna vez sobre la hidroterapia. Quizá alguna persona cercana a nosotros ha recibido un tratamiento de este tipo para curarse de un traumatismo, reumatismo, problema digestivo, respiratorio o neurológico.

Pues bien, si esto es posible en personas, ¿por qué no debería serlo en animales?

Y es que la hidroterapia se basa en la utilización terapéutica del agua por sus propiedades físicas. Dentro de ella, podemos encontrar la hidrocinesiterapia, la cual es cada vez de mayor interés en medicina veterinaria. Esta última consiste en la ejecución de ejercicios en un medio acuático, con parte o la totalidad del cuerpo sumergido en el mismo a través de un tanque o piscina. Para ello, podemos emplear la propia piscina como medio para realizar los ejercicios o utilizar una cinta andadora subacuática sobre la que el animal ha de caminar a distintas velocidades bajo diferentes niveles de agua.

Los beneficios que puede aportar esta técnica son múltiples, entre los que destacan: produce una mayor flexión de las extremidades respecto a la cinta andadora en seco, genera estimulación del aparato locomotor, ayuda a reducir el sobrepeso en animales obesos, permite una mejora gradual de la función articular en casos de osteoartrosis en animales geriátricos y refuerza el sistema cardiorespiratorio del animal, beneficiando su capacidad metabólica.

Pero, ¿es posible en gatos? Pues sí, en la Clínica Veterinaria Calzada realizan este tipo de terapia para conseguir los mejores resultados. Y, por supuesto, algunos de sus pacientes son mininos.

Un ejemplo de ello es Arise, una gata que sufrió un traumatismo grave de espina dorsal debido a una caída. Si queréis verlo solo tenéis que pinchar en el siguiente enlace: http://youtu.be/Gz7g7RQcw

Los beneficios de la castración

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La castración consiste en la extirpación de las glándulas genitales; es decir, los testículos en los machos y los ovarios (ovarioectomía) u ovarios y útero (ovariohisterectomía) en el caso de las hembras. De esta manera, no se producen hormonas sexuales y, debido a ello, desaparece el instinto sexual. Con la esterilización, sin embargo, solo se cortan los oviductos de la hembra (ligadura de trompas) o las vías espermáticas del macho (vasectomía); manteniéndose así el apetito sexual debido a que los órganos sexuales permanecen intactos.

Existe cierta controversia con el tema de castrar o no al gato. Es común pensar que cuando castramos al animal estamos yendo en contra de su naturaleza. No obstante, para los animales el sexo es un proceso físico que sirve para su reproducción, por lo que únicamente será esto de lo que les privemos.

Optar por la castración presenta muchas ventajas en lo que respecta a la convivencia. En primer lugar, el animal dejará de tener el celo y no sentirá tanta necesidad de salir a la calle para satisfacer su instinto sexual, previniendo así que pueda preñar o que quede preñada. De esta manera, también evitaremos que nuestro gato contribuya a la sobrepoblación de gatos callejeros que existe a día de hoy.

Además, el salir a la calle conlleva diversos peligros: infecciones, parásitos, peleas, etc., así como la preocupación que nos supone el hecho de que nuestro gato se encuentre fuera de casa.

También acabamos con las molestias que genera su conducta sexual; como los maullidos constantes de las hembras y el olor desagradable de la orina de los machos. Asimismo, el comportamiento básico del gato solo varía en que estos se vuelven más cariñosos y tranquilos.

Por otro lado, prevenimos de diversas patologías a nuestro gato pues, en hembras desaparece la posibilidad de: pseudogestación o embarazo psicológico, tumores mamarios, quistes ováricos o uterinos y piometras; y en machos de tumores testiculares, prostáticos o de glándulas perianales.

Finalmente, cabe destacar que en los animales castrados aumenta la longevidad, por lo que si queremos que nuestro gato nos acompañe muchos años, debemos decidirnos por la castración.

Otoacariosis

Otodectes cynotis

La otoacariosis es el conjunto de procesos que afectan al oído externo e incluso, oído medio. Son producidos por ácaros, concretamente por la especie Otodectes cynotis, causante de la sarna otodéctica, que afecta sobre todo a gatos jóvenes.

Todo el ciclo biológico transcurre en el hospedador, es decir, en el gato. Es probable que la transferencia de un animal a otro ocurra a través del contacto cercano, ya que este parásito se alimenta en la superficie de la piel.

El cuadro clínico se basa en irritación intensa y otitis ceruminosa, con formación de abundantes costras y exudado de color marrón-negruzco. Si se produce infección por bacterias puede dar lugar a otitis purulenta. Los ácaros del oído son habitantes de la superficie y pueden ser vistos como pequeños puntos blancos móviles en contraste con el fondo marrón.

Los síntomas más llamativos son la sacudida violenta de la cabeza y el rascado de las orejas. A causa del prurito los animales pueden autolesionarse, ocasionando otohematomas, eritemas, dermatitis húmedas agudas, etc. Se pueden producir incluso, infecciones secundarias, y a causa de esto, pus, costras, escamas y alopecias. En casos extremos puede verse afectado el tímpano y la consecuente rotura de su membrana puede desembocar en sordera, tras la cual, la infestación puede extenderse al oído interno, alcanzar las meninges e incluso el cerebro.

Existen una gran cantidad de preparados acaricidas que se comercializan con dosificadores para gotear en el conducto auditivo. La mayoría de ellos incluyen, además del acaricida, antibióticos, fungicidas, corticoesteroides y analgésicos de uso local.

A pesar de las consecuencias que pueda tener esta patología, es de fácil solución, pues con el tratamiento adecuado el animal vuelve a la normalidad en cuestión de unos pocos días.

Ronroneo

El ronroneo

 

El ronroneo constituye la persistencia de una manifestación infantil. Se produce gracias a una particularidad morfológica del gato: cuando este se encuentra relajado, su tensión arterial disminuye, lo que induce a que ocurran unas turbulencias en el flujo sanguíneo de la vena cava (situada en la región del diafragma). Este hecho originaría vibraciones en la tráquea que serían responsables del origen del ronroneo.

El gato nos dirige el ronroneo como una expresión de agradecimiento ante el bienestar que le proporcionamos. No obstante, el gato ronronea cuando está enfermo o no se encuentra bien y, en ocasiones, cuando se encuentra solo. La gata lo hace cuando está gestante y en periodo de lactación. Y los gatitos cuando maman y cuando su madre los lava.

El conjunto de estos contextos de ronroneo se entiende como simple emoción de placer. Sin embargo, el ronroneo se produce principalmente en los felinos domésticos, los cuales interaccionan con los humanos y, por lo tanto, es probable que el contacto con estos lo incentive. Además, también está ligado al grado de socialización del animal. Es decir, aquellos individuos que presenten una relación más estrecha con los humanos o sea, sean más sociables, se relajan más en contacto con estos y, por tanto ronronean más en su presencia.

No está del todo claro hasta qué punto el ronroneo es voluntario por parte del animal. Pero lo que sí es probable es que el gato es capaz de potenciar este según su grado de bienestar y según la apetencia de comunicación que presente. Aquí es donde entra en juego el ronroneo como parte de la comunicación del gato. Por ejemplo, los individuos más sociables y más comunicativos realizan el ronroneo más cerca del oído del humano para que este sea capaz de escucharlo mejor. Sin embargo, los individuos de menor grado de socialización ronronean simplemente cuando se encuentran a gusto, como cuando se sientan sobre el regazo de sus dueños. Por lo tanto, se deduce que, aunque originalmente el ronroneo se produzca de manera involuntaria debido a una cualidad anatómica del animal, este es capaz de incrementarlo para utilizarlo como medio de comunicación.

Ailurofobia

Ailurofobia

 

La palabra “ailuro” es un término griego cuyo significado es “gato”. Por tanto, la ailurofobia, es el miedo o rechazo a los gatos. Sin embargo, se trata de un miedo persistente, anormal e injustificado a estos animales, que puede llegar a ser incluso patológico.

Es una fobia muy común y, las personas que la padecen, sufren taquicardia, dificultades respiratorias, sudoración excesiva y ataques de pánico al tener un gato cerca. También puede aparecer el miedo al ver imágenes de gatos, dependiendo siempre de la gravedad del trastorno.

El miedo puede remontarse a una mala experiencia con un gato durante la infancia, una edad muy impresionable donde un simple rasguño de un animal que intentaba defenderse puede dejar al individuo marcado.

Asimismo, durante la Edad Media los gatos eran asociados a la brujería, el demonio y lo sobrenatural. Y, aunque parezca mentira, dicha creencia continúa, a día de hoy, en el subconsciente de muchas personas.

Finalmente, es de destacar algunos personajes muy conocidos que han sufrido ailurofobia, como son: Julio César, Benito Mussolini, Adolf Hitler y Napoleón Bonaparte. Este último, como hábil político que era, utilizó a los gatos como arma diplomática. Cuando se entrevistó con el sultán de Egipto, sabiendo el aprecio que los egipcios tenían a estos animales, mantuvo uno en su regazo durante la entrevista.

Curiosamente, la mayoría los personajes que sufrían esta fobia no destacaron precisamente por su benevolencia. Quizá el tener un gato cerca nos haga ser más bondadosos.

¿Habla usted gato?

¿Habla usted gato

Cuando el gato doméstico convive con el hombre, desarrolla toda una gama de vocalizaciones que potencian las relaciones afectivas que mantiene con este.
El maullido es fruto de la domesticación del gato y, salvo en ciertas excepciones, solo lo utilizan para comunicarse con nosotros, no con otros gatos.
Pero, ¿para qué maúllan realmente los gatos? Simplemente para llamar nuestra atención y, una vez conseguida, obtener un beneficio, como puede ser: que les demos de comer, que les abramos la puerta, que les tiremos juguetes, que los acariciemos…
Se puede afirmar que cuanto más vocalice un gato, más sociable será este. Y es que las vocalizaciones evolucionan con el tiempo y dependen de las relaciones que el gato mantenga con los individuos de su entorno.
Finalmente, acaban aprendiendo a modular un tipo diferente de maullido para cada cosa que nos quieren pedir.
Pero, al igual que nos ocurre cuando nos vamos al extranjero y, aun no teniendo ni la más remota idea del idioma del país de destino, terminamos comunicándonos; con los gatos nos sucede lo mismo. Nos educan para entender sus maullidos, nos enseñan a que comprendamos su idioma.

La autodomesticación del gato

La autodomesticación del gato

Con la llegada del Cuaternario se produjo la aparición del género Felis, del que parten los actuales gatos salvajes, incluyendo el gato de Martelli (Felis lunensis), hace dos millones de años. Este dio lugar al gato montés (Felis silvestris), el cual se divide en tres subespecies: la europea (F. s. silvestris), la de África y Oriente Próximo (F. s. lybica) y la de Oriente Medio y Asia Central (F. s. ornata). Algunos autores consideran una cuarta subespecie procedente de las zonas desérticas de China (F. s. bieti), aunque otros piensan que este último es una especie diferente.

El gato doméstico actual (Felis catus) procede de la subespecie de gato montés africano (F. silvestris lybica), la cual se caracteriza por ser relativamente dócil.

Durante mucho tiempo se ha creído que el gato fue domesticado en el antiguo Egipto, hace 3.000–4.000 años. Sin embargo, estudios recientes, comparando los ADN de gatos salvajes y gatos domésticos, han demostrado que la domesticación de este animal data de hace alrededor de 10.000 años en la región del Creciente Fértil, el actual Iraq. Concretamente, dicho suceso se produjo debido al inicio de la agricultura, sirviendo estos animales para mantener limpios de ratones los almacenes de grano y beneficiándose tanto los humanos como los gatos.

No obstante, en el caso del gato se podría hablar más bien de una “autodomesticación”, ya que este se fue acercando al hombre para obtener alimento y, de forma gradual, fue perdiendo el temor y empezó a interaccionar con el ser humano.

El gato no se acercó al hombre por sumisión ni por necesidad, sino por el mero hecho de que podía obtener beneficio de este de una forma sencilla. Y, a día de hoy, todavía perdura este acuerdo entre el gato y el humano.

La revolución felina

Quienes no conocen a los gatos los describen como animales ariscos y extremadamente independientes pero, ¿no somos así nosotros cada vez más?

La idea de arisco quizá sea porque en algún momento de nuestras vidas hayamos tenido cierto contacto con un gato y este se haya mostrado huidizo o a la defensiva. Pero, ¿acaso nunca se le ha acercado un extraño y se ha asustado?, pues al gato le sucede lo mismo. Podríamos decir que es un animal muy “humano” en ese sentido.

Sin embargo, cuando les resultamos ciertamente familiares no van a actuar de la misma manera. No se van a mostrar tan eufóricos como podría hacerlo un perro, pero ellos tienen su propio lenguaje corporal con el que expresar esa alegría que sienten al vernos (el cual será detallado más adelante en otros posts).

En cuanto a la idea de animales solitarios e independientes también debemos reflexionar sobre nuestro modo de vida. ¿No es cierto que cada vez trabajamos más, tenemos menos tiempo libre y, por ello, nos volvemos más autónomos? Pues quizá por eso es el animal idóneo para la sociedad de hoy en día.

El gato no necesita muchos más cuidados que: echarle de comer, limpiar su cajón de arena y proporcionarle los cuidados veterinarios básicos que, en general, son muy simples.

Es por todo esto que cada vez más personas eligen al gato como animal de compañía. Concretamente, del 46% de las familias españolas que posee una mascota, un 36% tiene un gato, según datos de la Fundación Affinity. Y, en países como Italia, Francia, Alemania o Estados Unidos, el número de gatos ya supera con creces al de perros.

Por tanto, se puede afirmar que estamos viviendo una verdadera “revolución felina” pues son animales que encajan a la perfección con el concepto de mascota urbanita.

 

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