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Dos gatos rojo y blanco

“Dos gatos rojo y blanco”, Franz Marc (1880-1916)

Pintor alemán, nació en Múnich. Murió joven durante la Primera Guerra Mundial. Dicen de Franz Marc que es el pintor que dio alma a los animales. Su obras se caracterizan por el uso de colores muy vivos, brillantes y primarios, incluso en sus numerosos retratos de animales.

Esta obra inspira ternura. Hay dos gatos, que bien podrían estar unidos por lazos familiares, aunque sus colores sean muy diferentes. Lo que está claro es que pertenecen al mismo territorio o colonia por permanecer con esa proximidad. El gato blanco siente protección al lado del naranja y su gesto denota cierta tristeza que equilibra apoyándose completamente en el gato anaranjado arqueando su costado. La confianza es plena, y ambos disfrutan de su cercanía.

El fondo del cuadro nos refleja que están en plena naturaleza y posiblemente apoyados sobre la rama de un árbol, dada la posición de las patas delanteras del gato blanco, lo que les ha hecho estar más pegados. El gato o gata naranja, vigilante, aprovecha la altura para otear lo que les rodea.

Esta imagen podría estar dedicada a la amistad. El autor refleja el mundo a través de los animales, y se recrea en detalles que no ve en el hombre, por lo que no lo representa en sus obras.

Récords de gatos

El gato más viejo
Crème Puff, una gata de Austin, EE.UU., murió a los 38 años, considerándose así, la gata más vieja del mundo según el libro Guinness de los récords.

El gato más pequeño
Lilieput, una gata de raza Munchkin de California, con 13,34 cm desde el suelo a los hombros, a sus 9 años batió el record del gato más pequeño del mundo.

La gata con más crías
Dusty, una gata atigrada de Texas, EE.UU., tuvo 420 crías a lo largo de sus 17 años de vida.

La camada más numerosa
Tarawood Antigoe, una gata birmana de cuatro años, fue cruzada con un siamés, pariendo una camada de 19 gatitos, de los cuales sobrevivieron 15.

El gato mejor cazador
Towser, una gata carey de Tayside, Escocia, se encargaba del control de plagas en una destilería de whiskey. Cazó en sus 24 años 28.889 ratones, una media de 3 al día.

El gato más gordo
Himmy, un macho atigrado castrado de Queensland, Australia, que llegó a pesar 21,3 Kg. Le sigue Meow, un gato de Nuevo México, EE.UU., con 18 Kg.

El gato más rico
Blackie, el último superviviente de una casa de 15 gatos, recibió 7 millones de euros en herencia de su dueño, Ben Rea.
Pero el récord mundial para el gato más rico ha sido establecido recientemente por Tommaso, quien heredó 10 millones de euros de su propietaria Maria Assunta.

El gato más largo
Snowbie, de Ellon, Reino Unido, de  37 cm de altura y con un peso de 9,5 Kg, medía 103 cm de la nariz a la punta de la cola y le dieron en 1997 el título de gato más largo del mundo, siendo el primer gato en obtener dicho título.
Sin embargo, años después, Mymains Steward Gilligan (Stewie para los amigos), superó esta marca, pues medía un total de 123 cm de largo. Además, la cola más larga de un gato doméstico mide 41,5 cm, y pertenece también a Mymains. Por lo que este Maine Coon posee dos títulos de Guinness World Records.

El gato Jano más longevo
Los gatos Jano se denominan así por el dios romano Jano, el cual tenía dos caras. Estos gatos casi nunca sobreviven y, los que lo hacen, suelen tener defectos congénitos.
Frank y Louie, un felino que nació con 2 caras, 2 bocas, 2 narices y 3 ojos azules murió a los 15 años, obteniendo así el record Guinness al gato Jano de más edad.

El ronroneo más fuerte
Merlín, un gato de Torquay, Reino Unido, tiene el récord del ronroneo más fuerte, ya que ronronea nada más y nada menos que a 67,8 decibelios (casi como el ruido de una aspiradora).

El mayor salto de un gato
Waffle the Warrior Cat, de California, EE.UU., batió el récord del mayor salto dado por un gato, como si de un atleta olímpico se tratara, con sus 2,133 metros.

Leucemia felina

El virus de la leucemia felina (FeLV) tiene un tiempo muy bajo de supervivencia en el medio ambiente y su principal forma de transmisión es a través de la saliva, aunque también puede ser a través de orina y heces. Los más predispuestos a padecer esta enfermedad son los gatos callejeros debido a los mordiscos durante las peleas territoriales. Además, existe la transmisión de la madre infectada a su camada, a través de la placenta, la leche o al asear a sus crías.

Su replicación comienza en los glóbulos blancos y se extiende por todo el organismo alcanzando, en última instancia, la médula ósea, punto en el que no podremos eliminar la infección. En función de la respuesta del sistema inmune, el gato puede desarrollar distintos tipos de infección:

  • Abortiva, es decir, no se desarrolla viremia (presencia del virus en la sangre) tras la exposición al virus. 20-30% de los casos.
  • Regresiva, la viremia es transitoria y dura menos de 3 semanas, siendo contagioso durante este tiempo para otros gatos. 30-40% de los casos.
  • Progresiva, el virus infecta y se replica, por lo que se produce una viremia persistente, y el gato no es capaz de eliminar la infección. Tiene un pronóstico reservado ya que, la mayoría suelen morir en 2-3 años. 30% de los casos.
  • Atípica: se produce una respuesta inmune parcial y el virus se acantona en ciertos órganos. 5-10% de los casos.
  • Latente en médula ósea: el virus se elimina de la sangre aunque no de la médula ósea, pero estos gatos no son infectivos para otros gatos.

Los síntomas dependen de la fase en la que se encuentre, pudiendo variar desde signos inespecíficos como fiebre, apatía, anorexia y pérdida de peso; a signos respiratorios, oculares, de piel e intestinales. En muchos casos se produce anemia con la consiguiente depresión y debilidad. Además, los gatos con infección persistente presentan hasta 60 veces mayor probabilidad de desarrollar un linfoma.

Las vacunas contra la leucemia pueden producir dos tipos de protección. De manera total, impidiendo la entrada del virus y su multiplicación, o de manera parcial, que no evita la multiplicación pero sí que se generen cargas virales elevadas, por lo que no protege de la infección pero sí de la enfermedad. La vacunación se recomienda exclusivamente en gatos que presenten riesgo de infección, por lo que en aquellos que viven sin acceso al exterior no es necesaria.

Es muy importante realizar el test de FeLV antes de introducir un nuevo gato en un ambiente en el que ya viven otros gatos, así como previo a comenzar la vacunación contra este virus para que solo se administre la vacuna a aquellos individuos negativos. En el caso de un resultado positivo también es de gran importancia, ya que nos permitirá realizar un seguimiento controlado y anticiparnos a las futuras complicaciones.

Finalmente, destacar que un resultado positivo a un test en un gato sin sintomatología debe ser siempre repetido y contrastado para conocer el tipo de infección que tenemos y no está justificada la eutanasia bajo ningún concepto. En el caso de gatos positivos con signos clínicos, es labor del veterinario velar por su bienestar y proporcionarle la mejor calidad de vida que sea posible.

Baño a mi gato, ¿sí o no?

Muchas veces, probablemente por extrapolación del perro, nos preguntáis si hay que bañar a los gatos y cada cuanto. La respuesta es muy sencilla: no y nunca. Estos son los motivos:

  1. No existe ninguna necesidad ni beneficio en bañar a un gato, ellos con su acicalado habitual se dejan bien limpios.
  2. Si los bañamos, especialmente si usamos jabones, aunque sean para mascotas, eliminamos su olor, que es su seña de identidad, y van a sentirse raros hasta que puedan volver a recuperarlo con sus feromonas.
  3. Normalmente, aunque se dejen, no es una situación agradable para el gato y pretenderán huir.
  4. Puede perjudicar vuestra relación temporal o permanentemente si el gato asocia una experiencia negativa (el baño) contigo. Además, puede desembocar en problemas de comportamiento o patologías derivadas del estrés.
  5. Al miedo que le produce al gato estar en el agua habrá que sumarle el secarlo. No debemos dejar que se queden mojados porque esto puede bajarles las defensas y hacerlos más susceptibles a enfermedades. Así que deberemos usar un secador, lo que es mucho más aterrador que el agua para la mayoría de los gatos.

¿En qué escenarios puede no ser una mala idea bañar al gato?

  • Aquellos gatos que realmente disfrutan con el baño, es decir, aquellos que se meterían voluntariamente debajo del agua, y que se dejarían secar sin problema. Estos gatos, aunque sean una minoría, entienden el baño como una experiencia relajante y no habría ningún problema en dejarlos que se bañaran, siempre que ellos pudieran decidir cuando salir.
  • Gatos sphynx y con prescripción veterinaria en los que está indicado el baño. Determinadas razas de gatos, como el sphynx, se benefician de las terapias tópicas en baño por sus problemas dermatológicos. Al ser un tratamiento a largo plazo es importante que los acostumbremos al baño antes de empezar.
  • Si el gato se ha manchado con alguna sustancia tóxica, corrosiva o que le perjudique si la ingiere al acicalarse. Esta situación es evidentemente extrema y muchas veces requiere de manejo veterinario.

Todos los gatos son capaces de aprender y de entender que algo que puede parecer peligroso, en realidad no lo es. Para enseñar a un gato que el baño es una experiencia positiva hace falta mucha paciencia y tiempo. Definitivamente, no debemos meter al baño en la ducha y abrir el grifo, sino que empezaremos presentando un paño humedecido y sesión tras sesión iremos aumentando la cantidad de agua que lleva el paño. A la vez debemos premiar la tranquilidad y no forzar en ningún caso al gato para que aguante. El gato debe ser libre de decidir si quiere o no bañarse.

En resumen, puesto que no existe ningún beneficio directo para el gato, y que es muy probable que sea una experiencia traumática que perjudique su bienestar y vuestra relación, no debemos bañarlo.

Las capas de los gatos

¿Sabías que el color del pelaje de los gatos no depende de la raza en sí sino de sus genes? ¿Y que gatos de raza pura pueden compartir patrón de color en el pelo con gatos comunes? El mundo felino es apasionante, pero su pelaje puede ser todo un jeroglífico.

En primer lugar, debemos definir el concepto de “capa”, esta es la combinación de colores que puede presentar el pelo y su distribución. Además, es importante comprender que no es lo mismo una raza felina que una capa, ya que tanto gatos de raza pura como gatos comunes pueden compartir colores, patrones y ser de pelo corto o largo.

Entonces, ¿qué diferencia las razas de gatos? Pues no es su color ni cómo se distribuye lo más importante, sino otras muchas características propias de la raza como: su temperamento, morfología , la forma de sus ojos, orejas, cola, tamaño, longitud o forma del pelo e incluso la ausencia de este.

Numerosas razas felinas sí que tienen un patrón de color característico que se manifiesta siempre. Sin embargo, en otras muchas se pueden dar variedades dentro de la misma raza. Y prácticamente todos los patrones pueden aparecer en gatos comunes.

En primer lugar, tenemos el patrón sólido, que es un pelaje donde hay un único color. Dentro de ellos encontramos el color blanco, negro, chocolate, crema, azul, canela, rojizo… El patrón de un gato blanco puro es poco común, sin embargo, hay razas como el gato de Angora donde es predominante. El color negro puede ser observado en numerosas razas y debe ser puro, sin matices rojizos ni presencia de pelos blancos. Si el color negro tiende al rojizo, la capa se llama chocolate y es muy típica de razas como el Burmés, pudiendo tener una dilución denominada lilac. Otro color sólido muy característico es el azul o blue, que no deja de ser una dilución del negro, y aparece en varias razas siempre como patrón característico como el Azul Ruso, el British Shorthair o Longhair y el Cartujo.

Otra capa muy común es la tricolor o calicó, que consiste en la combinación de los colores blanco, negro y naranja. Aunque puede haber alguna rara excepción, la inmensa mayoría son hembras, ya que el gen para el color naranja y el negro están ubicados en el cromosoma X, y para que se den a la vez debe haber dos cromosomas X, es decir, ser hembra. Es bastante frecuente en gatas comunes, aunque también hay varias razas donde se puede observar, como en el Persa, Exótico, Oriental, British Shorthair y Bosque de Noruega.

El tabby es también muy común, es una capa con dibujos sobre el lomo formando manchas, anillos o rayas, dando aspecto de camuflaje. Los colores que pueden presentar son muy variados y según el patrón que dibujen hay diferentes tipos de tabby:

  • Blotched: es un patrón de dibujos anchos y circulares en cualquier sentido. Normalmente presentan los denominados “ojos de buey” en los laterales y una línea oscura a lo largo de toda la espalda.
  • Mackerel, striped o tigre: tienen rayas estrechas perpendiculares a una línea más ancha a lo largo de la espalda y anillos circulares en los patas, llamados “pulseras”.
  • Spotted: presentan círculos pequeños, que pueden estar alineados o no. En la cola, cara y patas puede haber rayas.
  • Marble: tienen manchas y rayas con aspecto marmóreo, similar al pelaje del leopardo y el ocelote. Es muy característico de la raza Bengalí.
  • Carey o tortuga: en este patrón se mezcla el tabby con la combinación de colores propia de las gatas calicó, por lo que, al igual que estas, son hembras.

Por otro lado, tenemos la capa colorpoint, que es muy típica de gatos de raza Siamés. Son gatos que nacen claros y con el tiempo se les oscurece de color marrón muy oscuro las orejas, hocico, patas y cola. Esas zonas oscuras se llaman “points” y son gatos que siempre tienen los ojos de color azul. El resto del pelaje puede ir desde más crema hasta marrón más oscuro. Un tipo especial de colorpoint es el mitted, que es similar pero tiene la punta de las patas blancas pareciendo que lleva calcetines, como el Ragdoll y el Sagrado de Birmania.

Los van son gatos con el pelaje totalmente blanco con las orejas y la cola de otro color y los arlequín tienen, además, algunas manchas por el cuerpo. Cuando el pelaje tiene aproximadamente el 50% de color blanco y un 50% de otro color o patrón se llama bicolor, y si ese otro color es el negro se denomina tuxedo.

Y finalmente está el tipped, que es cuando el pelo solo está coloreado en la punta, y el resto no tiene color, quedándose blanco o gris muy claro y dando lugar a un patrón llamado smoke, chinchilla o shaded, según qué extensión del pelo no tenga color. Si la parte decolorada se queda grisácea se llama silver y si es anaranjada se denomina golden, siendo muy típico de razas como el Persa y el British Shorthair.

Por supuesto, existen algunas más porque el mundo de la belleza felina es infinito.

Ansiedad por separación

Durante estas semanas de confinamiento muchos hemos aprovechado para mejorar el bienestar de nuestros compañeros felinos, no solo indirectamente al estar en casa prestándoles más atención de la que estaban acostumbrados a recibir, sino también jugando, mimándoles y añadiendo nuevos elementos a nuestro hogar como rascadores, fuentes y mallas de seguridad, como sabemos que muchos habéis hecho.

Todo tiene un fin, y aunque ahora mismo nos parezca lejano, llegará un momento en el que volveremos a nuestros puestos de trabajo y disminuiremos las horas que pasamos en casa. Como sabéis, los gatos son animales de costumbres, y al igual que les costó asumir nuestra presencia en casa los primeros días del confinamiento, cuando esto termine, inevitablemente, también lo notarán.

Si has estado aplicando los consejos de “Cómo sobrevivir a la cuarentena con tu gato” habrás conseguido conocer mejor a tu minino y habréis reforzado vuestro vínculo emocional. La rutina, el cariño, el aprender cosas nuevas juntos, son elementos clave para una buena relación gato-humano. Sin embargo, sabemos que en algunos hogares los gatos se han revolucionado al teneros en casa siempre disponibles y están excesivamente cariñosos o demandantes de atención, lo que dificulta el teletrabajo y la vida en general. Son estos gatos los que tendrán más probabilidad de sufrir estrés cuando dejemos la casa durante unas horas, lo que se conoce como “ansiedad por separación”.

¿Cuales son las manifestaciones de la ansiedad por separación en el gato?

  • Maullidos y vocalizaciones excesivas cuando te vas de casa, te metes en un cuarto con la puerta cerrada o, simplemente, no le prestas atención.
  • Otras manifestaciones del estrés como micción/defecación inapropiada, acicalamiento excesivo, aumento o disminución del apetito o ingesta de cosas que no son comida (pica).

*Aunque estas sean manifestaciones del estrés también lo son de una serie de problemas médicos. Si tu gato presenta cualquiera de estos síntomas consulta a tu veterinaria para poder descartar otras causas patológicas más graves.

¿Qué puedo hacer para aliviar la ansiedad de mi gato?

Debemos preparar a nuestros gatos a un nuevo cambio de rutina que, indudablemente, ocurrirá. La mejor forma es ir realizando pequeños simulacros de ausencia durante periodos cortos de tiempo e ir incrementándolos progresivamente. Por ejemplo, puedes encerrarte en un cuarto durante algunas horas para que tu gato se vaya acostumbrando a no tenerte cerca las 24 horas del día. Imita la rutina que tendrás cuando termine la cuarentena, esto no solo es bueno para tu gato sino también para ti.

No debes advertir al gato de que te dispones a marcharte, no hagas una escena de cada salida, actúa con naturalidad y tu gato poco a poco entenderá que todo va bien.

Recuerda cumplir todos los requisitos ambientales y fisiológicos de tu gato: comida y agua fresca, arenero limpio, zonas de rascado, zonas en alto, zonas de descanso y escondite, distribuidas por toda la casa.

No olvides mantener las nuevas rutinas que habéis establecido durante estas semanas de cuarentena, como las sesiones de juego o de cepillado y los momentos de comer, puedes ir modificando las horas para adaptarlas a tu horario post-cuarentena.

Empieza ya a crear este nuevo tipo de rutina hoy mismo para que tu gato tenga tiempo de adaptarse y todos volvamos a la normalidad sin el mínimo estrés.

5 curiosidades sobre el oído de los gatos

1. Los gatos tienen 32 músculos en las orejas que les permiten ejecutar una gran variedad de movimientos, muchos imperceptibles al ojo humano, y cuya finalidad es localizar el origen del sonido con gran precisión.

2. Cada oreja puede rotar 180 grados y su movimiento es independiente entre sí y del resto del cuerpo. Por dentro las orejas están llenas de corrugaciones, diseñadas para amplificar el sonido, que posteriormente atravesará el tímpano.

3. Pueden oír hasta 11 octavas más que los humanos, lo que les convierte en uno de los mamíferos con mayor rango de audición. Pueden detectar desde sonidos muy agudos, como los ultrasonidos que emiten los roedores, hasta muy graves, como el ronroneo que ellos mismos producen.

4. El 80% de los gatos blancos con ojos azules son sordos debido a un gen dominante que produce una degeneración del oído interno en la semana primera semana de vida.

5. El pliegue de la base lateral de las orejas se llama Henry’s pocket y aunque su función no se conoce con exactitud se piensa que permite al gato agachar las orejas pegándolas a la cabeza, como cuando tienen miedo o están a punto de cazar, y también filtrar los sonidos para detectar los más agudos.

Cómo proteger a tu gato de una caída

De todos es sabido que los gatos son grandes amantes de las alturas. Les encanta observar desde arriba, y si encima es el mundo exterior, les supone un reto mayor y hace que afloren sus instintos más felinos. El problema surge cuando, siguiendo este instinto, no se encuentran protegidos adecuadamente y puede haber algún accidente (el llamado síndrome del gato paracaidista, del que hemos hablado en otro post anteriormente).

Por ello, es importante que adaptemos nuestro hogar para hacerlo lo más seguro posible a nuestros mininos. Existen multitud de técnicas, más o menos sencillas y de todos los gustos, para llevarlo a cabo. El cerramiento puede consistir en una simple mosquitera o red plástica que quede bien anclada en los laterales y no deje espacio para que el gato pueda salir. En este caso recomendamos redes diseñadas específicamente para este fin, pues el material del que están hechas es más resistente a la luz solar y a los posibles mordisquitos que se puedan llevar. Sin embargo, para aquellos casos donde esto no sea suficiente debido a las características de la ventana, balcón o terraza, podemos emplear otro tipo de materiales como redes o vallas metálicas, que aportan mayor rigidez.

Finalmente, destacar que un gato puede vivir perfectamente dentro de casa, pero si le proporcionamos un cerramiento adecuado, le permitiremos que pueda disfrutar de manera segura del aire y el sol y nos lo agradecerá.

Cat and sewing machine

“Cat and sewing machine”, Charles Wysocki (1928 – 2002)

Wysocki fue un ilustrador comercial nacido en Estados Unidos que realizó una colección, donde el gato figura como protagonista, aunque en sus obras aparecen multitud de detalles que también llaman mucho la atención.

En esta imagen vemos un rincón de alguien que dedica su tiempo a coser. Detrás de la flamante máquina “Singer” duerme un gato; está apoyado sobre el mismo mueble que sostiene la máquina y un sinfín de detalles de costura: carretes de hilos, botones, un encaje con figuras de ratones, unas agujas “Cat’s eye”, una cajita en forma de mariposa con agujones, etc.

La placidez que muestra el gato, es evidente; sus patas están relajadas, su cabeza descansa en un bastidor con una tela que ya está bordada y le cuelgan hilos de lana a su alrededor que no le han impedido seguir durmiendo, posiblemente la costumbre de sentir esos hilos no le hayan hecho abrir algún ojo para su curiosidad. Da la sensación que este gato, pasa muchas tardes durmiendo en esa postura tan plácida, como es costumbre en todos los gatos. Su color blanco y negro, contrasta en parte con toda la diversidad de vivos colores.

El caracal

El Caracal (Caracal caracal) es un felino estilizado de pelaje rojizo o marrón. Las patas son relativamente largas, siendo las traseras desproporcionadamente altas y bien musculadas. La cola mide unos 30 cm y termina en color pardo. El rango de peso está entre los 8 y los 19 kg y el de la longitud del cuerpo, sin contar la cola, está entre los 80 y 125 cm. Las hembras son de menor tamaño que los machos. El color de los ojos varía desde el dorado o cobre a verde o gris. En la cara tienen marcas negras en las almohadillas de los bigotes, alrededor de los ojos, por encima de los ojos y ligeramente por el centro de la cabeza y la nariz.

Su nombre proviene del vocablo turco “karakulak”, que significa orejas negras, debido a la coloración oscura del pelaje de la parte posterior de las orejas y a los mechones que le sobresalen de la punta de las orejas. Aunque sus orejas recuerdan al lince y a menudo se le suele llamar lince africano, el caracal está más emparentado con el serval que con los linces.

Viven en hábitats muy variados, desde bosques o zonas de alta montaña hasta colinas rocosas pasando por zonas de matorral bajo. Esto les ha permitido distribuirse en un amplio rango geográfico de África y el centro y sur de Asia.

Se alimentan de pequeños animales como liebres, monos, roedores o pájaros aunque los que viven en África pueden llegar a alimentarse de animales de mayor tamaño como antílopes o las gacelas dorcas. Son animales solitarios, excepto durante la época de apareamiento que suele ser entre agosto y diciembre, que da lugar a una camada al año. Ambos sexos son territoriales. Los caracales son nocturnos aunque se les puede ver también durante el día, sobre todo en zonas tranquilas.

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