Le Chat Noir

“Le Chat Noir” (1896), Steinlen (1859-1923)

La litografía a color de “Le Chat Noir”, es uno de los más famosos carteles publicitarios de la historia, fue diseñado para la gira de un Cabaret que obtuvo un gran éxito. Se inauguró en noviembre de 1881 por el artista Rodolphe Salis en el barrio de Montmartre de París, pero su diseñador fue Théophile Alexandre Steinlen, pintor, litógrafo y cartelista modernista de origen Suizo.
Pero ¿por qué “El Gato Negro”? Durante las obras del local, Salis encontró a un gato negro abandonado y Steinlen, que tenía una gran pasión por los gatos, lo plasmó en su famosísimo cartel, donde destaca el diseño de sus formas modernistas y la figura del gato, que sobresale notablemente sobre el fondo erigiéndose como el elemento principal y cargando con todo el peso visual. El círculo rojo que se encuentra justo debajo de su cabeza, le corona como un ser especial en Montmatre (letras que lleva impresas), y su porte nos muestra un gato queriendo ser arrogante y majestuoso, aunque su pelaje nos diga lo contrario, como su propia historia.
Todavía en nuestros días podemos ver la influencia del nombre y la imagen de este cartel y su gran transcendencia en todo el mundo, encontrándonos muchos establecimientos con este nombre, como el restaurante “Au chat noir” en Bruselas, el café “El Gato Negro” de Buenos Aires, el café “Le Chat Noir” de Corfú en Grecia, el café “Le chat noir” de Nantes, entre muchos otros. Ahora en Francia, el cabaret se ha convertido en un hotel y “Le Chat Noir” también es una conocida marca de galletas.

Origen de la figura del gato entre los hombres

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La convivencia entre felinos y humanos se remonta a 9.500 años, pero cuando pensamos en los inicios de la figura del gato entre los hombres, la memoria nos lleva al antiguo Egipto. Y es así, es el tiempo y el lugar en que con toda probabilidad se produce la conversión del felino salvaje en gato doméstico. Los fértiles cultivos por inundación del Nilo y el nacimiento de la civilización urbana dieron lugar a una acumulación de comida y grano que supuso la proliferación de ratones y aves. El felino salvaje se introduce en la sociedad humana, poniendo al servicio de ésta sus habilidades como cazador de pájaros y roedores a cambio de muchos beneficios.

En la cultura egipcia el gato asciende al rango de celebridad, tenía carácter sagrado por lo que recibía cuidados médicos y al morir era momificado y enterrado junto a sus dueños. A los egipcios no se les escapaba la extrema fecundidad de los gatos, por tanto este animal se convierte en símbolo de prosperidad y presta su efigie a la diosa Bastet, a la se dedican amuletos, estatuillas y talismanes.

Dos niñas visten a un gatito a la luz de las velas

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“Dos niñas visten a un gatito a la luz de las velas” Joseph Wright Of Derby (1734-1770)

Este pintor inglés resalta en su manejo de la luz artificial, las sombras y los efectos nocturnos. En este óleo, vemos a dos niñas que se entretienen disfrazando a su gato con el vestido de una muñeca, que aparece en el frente del cuadro. El gato permanece quieto con un gesto de resignación y el rabito entre las piernas nos comunica que el juego no le agrada por lo que mantiene la mirada algo triste. No obstante el lienzo resulta muy dulce por las miradas de las niñas y el modo dulce y tranquilo con el que es tratado el gatito, haciéndolo participar en el juego.
El tema de los niños jugando con los gatos que se había popularizado en la segunda mitad del siglo XVI, se repite como tema entre las muchachas de la burguesía inglesa del siglo XVIII, y que muy bien podría ser una escena de nuestro tiempo.

El gatito de Miss Ann White

BAL4870 Miss Ann White's Kitten, 1790 by Stubbs, George (1724-1806); 25.4x30.5 cm; Roy Miles Fine Paintings; English, out of copyright

“El gatito de Miss Ann White” (1790) George Stubbs (1724 – 1806)

Este pintor nace en la Inglaterra romántica del siglo XVIII, en Liverpool. Es uno de los pintores animalistas más grande de todos los tiempos, muy admirado por su capacidad de interpretar la sensibilidad animal, sus instintos y nobleza interior. En este cuadro usa una técnica más suave y delicada que en sus conocidos cuadros de caballos. Es un óleo que representa a un minino atigrado de color blanco, gris y marrón que refleja una mirada triste, quizá por la reciente separación de su madre.

Niña con gato

“Retrato de Julie Manet” o “Niña con gato”, 1887. Museo D’Orsay, París.

En el siglo XIX el gato se convierte en un suave acompañante de una sociedad burguesa.
Pierre-Auguste Renoir. (1841 – 1919). Impresionista, siempre interesado en el mundo femenino, representa en este cuadro a la muchacha que adora y abraza a su gato con ternura, y el propio gato que dormita con todo el placer de sentirse acariciado.
El gato es un ejemplar atigrado y no un sosofisticado felino, el autor alarga las pinceladas como vinculo afectuoso entre la niña y su gato.