El Lince Ibérico

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El lince ibérico (Lynx pardinus) es un felino de aspecto estilizado, con extremidades largas, cabeza pequeña y cola corta con una borla negra en el extremo de esta. Presenta un pelaje de color entre pardo y grisáceo con un moteado oscuro de tamaño variable. Además, tiene unas patillas o mechones de pelos largos a ambos lados de la cara, y al final de sus orejas aparecen pinceles de pelos negros. Los machos pesan unos 7,5-16 Kg y las hembras en torno a 6,1-12,5 Kg.

Es endémico de la Península Ibérica y, aunque originalmente se encontraba distribuido por toda ella, en la actualidad tan solo existen tres poblaciones: dos en Andalucía y otra en los Montes de Toledo.

Viven en zonas de matorral mediterráneo con arbustos y pastizales. Y se alimentan de conejos (90% de su dieta), ciervos, gamos, perdices, patos y pequeños mamíferos. Son solitarios y muy territoriales, mostrándose más sociables en la época de celo (enero-febrero), en la que suele permanecer con su pareja.

Fue declarado “especie en peligro” en 1986, pasando a la categoría de “especie en peligro crítico” en 2002. En 2015 ha sido reclasificado a “especie en peligro” de nuevo. Aún así, apenas sobreviven unos 320 ejemplares en libertad, y la amenaza del hombre continúa a día de hoy debido, sobre todo, a atropellos y, en menor medida, caza furtiva, cepos dirigidos a otras especies y envenenamientos.

Debido a esto, el Programa de cría en cautividad se hace extremadamente importante para asegurar la conservación del material genético de la especie, así como para la creación de nuevas poblaciones de lince ibérico a través de programas de reintroducción.

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