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Inseminación artificial en gatos

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La inseminación artificial consiste en la utilización de técnicas que reemplazan a la copulación para lograr cruzamientos de interés que no son posibles de manera natural.

Aunque el gato doméstico es una especie extremadamente fértil, en ciertas ocasiones, este método de reproducción asistida puede sernos de gran utilidad, pues nos permite conservar de forma indefinida la dotación genética de individuos valiosos, ya sea desde el punto de vista genético, económico o incluso afectivo.

No es necesario que usted sea un criador que ha obtenido una genética maravillosa en una de sus camadas y quiera preservarla para la mejora racial, puede que simplemente haya decidido castrar a su gato para aumentar su calidad de vida, pero no quiere negarse la posibilidad de tener descendencia de éste en un futuro.

Además, es una técnica esencial para la conservación de especies y razas en peligro de extinción como, en el caso de los felinos, sucede con el lince ibérico. En este último, ha sido posible extrapolar técnicas muy estudiadas y empleadas en gatos.

Finalmente, podemos destacar que, aunque la inseminación artificial en gatos no tenga una gran demanda, es un campo que necesita seguir siendo investigado, pues nos ofrece la oportunidad de proteger la gran biodiversidad de felinos que habitan nuestro planeta.

La gestación en la gata

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La gata presenta ovulación inducida, es decir, ésta se produce gracias a que el macho muerde en el cuello a la hembra y le clava las espículas que presenta en el pene. Es de destacar, que ambos procesos son realmente necesarios para que ovule.

Sin embargo, un 20% de las gatas puede desencadenar la ovulación mediante estímulos olfatorios, táctiles, visuales o auditivos (solo con ver, oler u oír al macho), por lo que en este caso se trata de una ovulación espontánea.

Una vez que el espermatozoide del gato alcanza el óvulo se produce la fecundación y, tras esta, comenzará la gestación de la gata, la cual durará alrededor de 63 días. En cada gestación pueden desarrollarse múltiples vesículas embrionarias que se implantan a lo largo de los dos cuernos uterinos.

La placenta de los felinos es de tipo endoteliocorial, lo que significa que destruye parte de la mucosa uterina. Además, morfológicamente se clasifica como zonal, pues presenta vellosidades distribuidas únicamente en una zona central a modo de cinturón. En los bordes podemos encontrar los denominados hematomas marginales, que son acúmulos de sangre no coagulada de color verde, por lo que es normal observar una secreción negro-verdosa en el parto.

Tras 2 meses de gestación se producirá el parto, para lo cual la gata escogerá un lugar tranquilo y apartado. Podremos observar que 24-48 horas antes deja de comer, su temperatura desciende por debajo de los 39ºC y realiza intensos maullidos como señal para avisar de la inminente llegada de los gatitos.

Foto cedida por Francisco Gil Cano, Catedrático de Anatomía y Embriología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia, y publicada en «Embriología Veterinaria: Un enfoque dinámico del desarrollo animal», autores: José García Monterde y Francisco Gil Cano. Editorial Inter-Médica (2013).

El saco embrionario procede de un animal que tuvo que ser sacrificado mediante procedimientos humanitarios (no se sacrificó para obtener los fetos).