La autodomesticación del gato

La autodomesticación del gato

Con la llegada del Cuaternario se produjo la aparición del género Felis, del que parten los actuales gatos salvajes, incluyendo el gato de Martelli (Felis lunensis), hace dos millones de años. Este dio lugar al gato montés (Felis silvestris), el cual se divide en tres subespecies: la europea (F. s. silvestris), la de África y Oriente Próximo (F. s. lybica) y la de Oriente Medio y Asia Central (F. s. ornata). Algunos autores consideran una cuarta subespecie procedente de las zonas desérticas de China (F. s. bieti), aunque otros piensan que este último es una especie diferente.

El gato doméstico actual (Felis catus) procede de la subespecie de gato montés africano (F. silvestris lybica), la cual se caracteriza por ser relativamente dócil.

Durante mucho tiempo se ha creído que el gato fue domesticado en el antiguo Egipto, hace 3.000–4.000 años. Sin embargo, estudios recientes, comparando los ADN de gatos salvajes y gatos domésticos, han demostrado que la domesticación de este animal data de hace alrededor de 10.000 años en la región del Creciente Fértil, el actual Iraq. Concretamente, dicho suceso se produjo debido al inicio de la agricultura, sirviendo estos animales para mantener limpios de ratones los almacenes de grano y beneficiándose tanto los humanos como los gatos.

No obstante, en el caso del gato se podría hablar más bien de una “autodomesticación”, ya que este se fue acercando al hombre para obtener alimento y, de forma gradual, fue perdiendo el temor y empezó a interaccionar con el ser humano.

El gato no se acercó al hombre por sumisión ni por necesidad, sino por el mero hecho de que podía obtener beneficio de este de una forma sencilla. Y, a día de hoy, todavía perdura este acuerdo entre el gato y el humano.

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