Las vibrisas

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Los bigotes y las cejas están constituidos por pelos rígidos más o menos largos que actúan como receptores táctiles denominados vibrisas. Éstas, además, pueden aparecer aisladas o formando grupos, en distintas partes de la cabeza y de los miembros.
Las vibrisas son el doble de gruesas que el resto de pelos del organismo y se encuentran insertadas a mayor profundidad en la dermis, acabando en un seno sanguíneo con múltiples terminaciones nerviosas.

Podemos encontrarlas a ambos lados de la nariz, sobre los ojos, bajo el mentón y las mejillas y detrás de las patas delanteras. Todas ellas permiten al gato explorar con precisión el espacio próximo, pues actúan como sensores que marcan la posición de todo aquello que rodea al gato y ayudan a éste a decidir sus movimientos. En el caso de los gatos ciegos, se ha observado que adelantan los bigotes para evaluar mejor dónde se sitúan los obstáculos.

Además, cumplen una función comunicativa, pues según su posición podremos saber si el gato está enfadado (las coloca hacia adelante), asustado (las pega hacia sus mejillas) o tranquilo (posición normal).

Finalmente, y tras conocer su importancia, debemos destacar que nunca se deben cortar las vibrisas, pues de esta forma limitaríamos las capacidades perceptivas y comunicativas del gato.

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